El Señor Sana mis Heridas
📖 “Bendeciré al Señor con toda mi alma; bendeciré con todo mi ser su santo nombre. Bendeciré al Señor con toda mi alma; no olvidaré ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas mis maldades, quien sana todas mis enfermedades, quien libra mi vida del sepulcro, quien me colma de amor y ternura, quien me satisface con todo lo mejor y me rejuvenece como un águila. El Señor juzga con verdadera justicia a los que sufren violencia. El Señor es tierno y compasivo; es paciente y todo amor. No nos reprende en todo tiempo ni su rencor es eterno; no nos ha dado el pago que merecen nuestras maldades y pecados; tan inmenso es su amor por los que lo honran como inmenso es el cielo sobre la tierra. Nuestros pecados ha alejado de nosotros, como ha alejado del oriente el occidente. El Señor es, con los que lo honran, tan tierno como un padre con sus hijos; pues él sabe de qué estamos hechos: sabe bien que somos polvo. La vida del hombre es como la hierba; brota como una flor silvestre: tan pronto la azota el viento, deja de existir, y nadie vuelve a saber de ella. Pero el amor del Señor es eterno para aquellos que lo honran; su justicia es infinita por todas las generaciones, para los que cumplen con su alianza y no se olvidan de obedecer sus mandatos. El Señor ha puesto su trono en el cielo, y su reino domina sobre todo. ¡Bendigan al Señor, ángeles poderosos! Ustedes, que cumplen sus órdenes, que están atentos a obedecerlo. ¡Bendigan al Señor todos sus ejércitos, que lo sirven y hacen su voluntad! ¡Bendiga al Señor la creación entera, en todos los lugares de su reino! ¡Bendeciré al Señor con toda mi alma!” Salmos 103:1 ss DHH94I
Reflexión 🤔Los terribles golpes de la vida, físicos y morales requieren sanación interior. Nuestro Dios vino a salvarnos integralmente. A Él acudimos para pedirle que pase su mano sanadora por nuestro pasado y corte de raíz las circunstancias que generaron dolor. No todo el cansancio viene del trabajo o de las responsabilidades. Hay heridas que también cansan.
El rechazo, la traición, el abandono, las injusticias, las palabras que marcaron nuestra vida o las pérdidas que nunca terminamos de procesar pueden seguir ocupando espacio en nuestro corazón, aún después de muchos años. Lo peor es que luego nos acostumbramos a ellas y aprendemos a convivir con ese dolor que marca nuestra personalidad, porque convivir con una herida no significa que haya sanado.
Las heridas que no llevamos delante de Dios terminan desgastándonos. Moldean la manera en que nos vemos ante los demás, la forma en que nos relacionamos con los otros, e incluso, la manera en que entendemos a Dios. Sin darnos cuenta, empezamos a reaccionar más desde el dolor que desde la libertad que Él quiere darnos.
Por eso el salmista declara: “Desde la angustia llamé al Señor, y Él me respondió”. La angustia siempre intenta encerrarnos. Nos hace creer que nuestro dolor será permanente. Pero Dios tiene la capacidad de llevarnos a un lugar de libertad.
Más adelante, el mismo Salmo nos habla de que el Señor está con nosotros, por lo tanto no tenemos de qué temer. Muchas de nuestras heridas nacieron en una relación con otras personas, sin embargo, la restauración comienza cuando nuestra confianza vuelve a descansar en Dios y no queda determinada por lo que otros nos hicieron o dejaron de hacer.
Conclusión. Jesús no minimiza nuestras heridas ni nos pide que actuemos como si nada hubiera pasado. Nos invita a poner delante de Él aquello que todavía duele. Porque el verdadero descanso no consiste en aprender a convivir con el dolor, sino en permitir que Dios sane aquello que durante tanto tiempo cargamos en silencio.
Oración 🙏 Señor, Tu conoces cada una de mis heridas. Conoces las que los demás pueden ver y también aquellas que guardé en secreto durante mucho tiempo. Hoy las pongo delante de Tí. No quiero seguir viviendo traumatizado por mi dolor, sino vivificado por tu amor y tu gracia. Restaura mi corazón, renueva mis fuerzas y enséñame a caminar en la libertad y el descanso que solo Tú puedes dar. En el Nombre de Jesús. Amén.
Bendiciones y Feliz Lunes!.. 🤗
“Habla de Dios y de la Biblia y confía en que “Él sana a los que tienen roto el corazón, y les venda las heridas.” Salmos 147:3
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