Compasivos como Jesús

📖 “Un hombre enfermo de lepra se acercó a Jesús, y poniéndose de rodillas le dijo: —Si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad. Jesús tuvo compasión de él; lo tocó con la mano y dijo: —Quiero. ¡Queda limpio! Al momento se le quitó la lepra al enfermo, y quedó limpio. Jesús lo despidió en seguida, y le recomendó mucho: —Mira, no se lo digas a nadie; solamente ve y preséntate al sacerdote, y lleva, por tu purificación, la ofrenda que ordenó Moisés, para que conste ante los sacerdotes. Pero el hombre se fue y comenzó a contar a todos lo que había pasado. Por eso Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, sino que se quedaba fuera, en lugares donde no había gente; pero de todas partes acudían a verlo.” Marcos 1:40-45 DHH94I

Reflexión 🤔La compasión de Cristo siempre encuentra el camino hacia quien más la necesita.

El encuentro entre Jesús y un hombre con lepra nos revela que la compasión de Dios siempre vence al rechazo. En tiempos de Jesús, la lepra no solo afectaba el cuerpo; también aislaba a la persona de la vida familiar, social y religiosa. La Ley establecía que el leproso debía vivir apartado y anunciar su condición para evitar el contacto con los demás (Lv. 13:45–46). Aquella enfermedad traía consigo una profunda soledad.

Marcos nos dice que un hombre con lepra vino a Jesús rogándole y, de rodillas, le dijo: "Si quieres, puedes limpiarme" (Mr. 1:40).

¡Qué hermosa expresión de fe! Aquel hombre no dudó del poder de Jesús; descansó en Su voluntad. Sabía que Cristo podía cambiar su vida.

Entonces, ocurre uno de los momentos más conmovedores del ministerio de nuestro Señor. Marcos escribe: "Jesús, teniendo misericordia de él...".Antes del milagro, hubo compasión. Antes de extender la mano, el corazón del Salvador ya se había conmovido.

Después, vino un gesto que revela el carácter de Cristo: "...extendió la mano y le tocó".Jesús pudo haberlo sanado con una sola palabra, pues tenía autoridad para hacerlo. Sin embargo, decidió tocar a un hombre que vivía marcado por el aislamiento y el rechazo.

Así es el corazón de nuestro Señor. Él no retrocede ante nuestra necesidad. No se aleja por nuestras heridas ni por nuestro pasado. Se acerca con gracia para restaurar lo que el pecado y el dolor han quebrantado.

Luego, pronunció dos palabras llenas de esperanza: "Quiero; sé limpio". En ese instante, la lepra desapareció.

Sin embargo, Jesús también le pidió que obedeciera y se presentara al sacerdote (Mr. 1:44).

Conclusión. La gracia no solo restaura; también nos guía a caminar en obediencia.

Quizás tus heridas no sean visibles como las de aquel hombre. Tal vez cargas con culpa, rechazo, ansiedad o un corazón herido. La buena noticia es que Jesús sigue mostrando la misma compasión hacia quienes claman a Él.

Y quienes hemos sido alcanzados por esa gracia somos llamados a vivir de la misma manera.

En un mundo donde resulta más fácil señalar que acercarse, Cristo nos invita a mirar a las personas con misericordia, servirlas con humildad y reflejar Su amor.

La verdadera mansedumbre tiene el valor de acercarse al dolor de otros, porque recuerda que un día Cristo también se acercó al nuestro.

Hoy camina con esta verdad en tu corazón: Quien ha sido alcanzado por la compasión de Cristo aprende a acercarse a los demás con la misma gracia que un día transformó su propia vida.

Para reflexionar

¿Quién necesita experimentar hoy la compasión de Cristo a través de ti?

¿Hay alguna herida que aún necesitas poner en las manos del Señor?

Oración 🙏 Señor Jesús, gracias porque te acercaste a mí con amor y misericordia cuando más te necesitaba. Ayúdame a mirar a las personas con Tus ojos y a servirlas con humildad. Que mi vida refleje la compasión que un día transformó mi corazón. En Tu Nombre Señor Jesús, Amén.

Bendiciones y Feliz Jueves!.. 🤗

“Habla de Dios y de la Biblia pues “Dios los ama a ustedes y los ha escogido para que pertenezcan al pueblo santo. Revístanse de sentimientos de compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia. Sopórtense unos a otros, y perdónense si alguno tiene una queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Sobre todo revístanse de amor, que es el lazo de la perfecta unión.” Colosenses 3:12-14 DHH94I

Por favor contribuye a que la vida en nuestra sociedad sea mejor, conociendo viviendo y compartiendo esta reflexión que nos conecta con el evangelio.

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La Ira bajo control es mansedumbre que restaura