La promesa de la eternidad
📖 “Tal vez alguno preguntará: «¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Qué clase de cuerpo tendrán?» ¡Vaya pregunta tonta! Cuando se siembra, la semilla tiene que morir para que tome vida la planta. Lo que se siembra no es la planta que ha de brotar, sino el simple grano, sea de trigo o de otra cosa. Después Dios le da la forma que él quiere, y a cada semilla le da el cuerpo que le corresponde. No todos los cuerpos son iguales; uno es el cuerpo del hombre, otro el de los animales, otro el de las aves y otro el de los peces. Del mismo modo, hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero una es la hermosura de los cuerpos celestes y otra la hermosura de los cuerpos terrestres. El brillo del sol es diferente del brillo de la luna y del brillo de las estrellas; y aun entre las estrellas, el brillo de una es diferente del de otra. Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos. Lo que se entierra es corruptible; lo que resucita es incorruptible. Lo que se entierra es despreciable; lo que resucita es glorioso. Lo que se entierra es débil; lo que resucita es fuerte. Lo que se entierra es un cuerpo material; lo que resucita es un cuerpo espiritual. Si hay cuerpo material, también hay cuerpo espiritual.”
1 Corintios 15:35-44 DHH94I
Reflexión 🤔La muerte intenta decirnos que todo ha terminado, pero Jesús nos dice que eso es apenas el inicio.
La promesa de Jesús es radical: el que cree en Él, aunque esté muerto, vivirá. Yo creo esto de todo corazón. Si Jesús es tu Salvador, tu muerte durará mucho menos que los cuatro días de Lázaro. Tu cuerpo irá a la tierra, sí, para aguardar la resurrección, pero tu espíritu irá inmediatamente a Su presencia. Como decía Dwight L. Moody, "El día que leas en el periódico que estoy muerto, ¡no creas ni una palabra; estaré más vivo que nunca!"
Jesús nos aseguró que en la casa de su Padre hay muchas moradas y que Él se adelantó para prepararnos un lugar. No estamos corriendo hacia el vacío, sino hacia un hogar que ya tiene nuestro nombre en la puerta. Esta certeza cambia la forma en que enfrento mis propios años finales. La tumba no es una cárcel, es un vestidor donde dejamos lo corruptible para vestirnos de lo eterno. Nada de lo que hagamos por Cristo se desperdicia, porque la meta final es estar con Él para siempre.
«¿Crees esto?» (Juan 11:26, RVR1960). Esa fue la pregunta de Jesús a Marta y es la que te hago a ti hoy. Si lo crees, el aguijón de la muerte desaparece. No estamos perdiendo la vida; la estamos intercambiando por una mucho mejor.
Ilustración 📃”Cuando estuve frente a la tumba de mi amada Bobbie, las palabras de Jesús a Marta cobraron un significado que nunca habían tenido para mí. «Yo soy la resurrección y la vida» (Juan 11:25, RVR1960), dijo Él. En ese momento entendí que mi fe no podía ser solo una teoría académica; tenía que ser mi ancla en medio de la tormenta más asquerosa de mi vida.”
Conclusión: Vivamos con la frente en alto, sabiendo que nuestro destino final es la gloria y no el polvo.
Oración 🙏 “Padre, yo creo firmemente que tu Hijo Jesús es la resurrección y la vida. Lléname de la convicción de que me estás esperando, y que has estado preparando un lugar especial para mí. En el nombre de Jesús, amén.”
Bendiciones y Feliz Domingo!.. 🤗
“Habla de Dios y de la Biblia con la fuerza y la seguridad que producen en el creyente las palabras de Jesús, que dijo: “En la casa de mi Padre hay muchos lugares donde vivir; si no fuera así, yo no les hubiera dicho que voy a prepararles un lugar.”
San Juan 14:2 DHH
Por favor contribuye a que la vida en nuestra sociedad sea mejor, conociendo, viviendo y compartiendo esta reflexión que nos conecta con el evangelio.