Viviendo en el Espíritu Santo
📖“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.” Gálatas 5:22-26 RVR-60
Reflexión 🤔 La vida con Dios no se sostiene solo con fuerza de voluntad, sino con el poder del Espíritu Santo. Él no es una energía vaga ni una fuerza mística, es Dios mismo habitando en ti. Jesús lo llamó el Consolador y el Consejero, aquel que nos guía, nos recuerda lo que es verdad y nos da fuerzas cuando no podemos más.
El Espíritu Santo es quien traduce el amor de Dios a nuestro corazón y quien nos da poder para vivir como hijos suyos. No estamos solos en nuestras luchas: cada día es una invitación a escuchar su voz y caminar a su ritmo.
Nuestras emociones son reales, pero no son nuestro jefe. Nuestras emociones no deben mandar en nosotros. El Espíritu Santo va formando algo nuevo en nosotros: amor, alegría, paz, paciencia, dominio propio, fe, mansedumbre... etc. Ese fruto se nota, como un árbol que no puede esconder lo que produce.
No es actuar, pretender, ni aparentar, es dejar que Dios trabaje en nuestro carácter hasta que nuestra vida se parezca más a la de Jesús.
Conclusión. Cuando el Espíritu Santo empieza a guiar nuestra vida, en lo cotidiano —en nuestras palabras, en nuestra manera de reaccionar, en nuestra forma de amar— empezaremos a reflejar el resultado del trabajo que el cielo hace en nosotros y caminaremos buscando alcanzar la estatura del Varón Perfecto: Jesucristo!
Oración. 🙏 Espíritu Santo, gracias por estar en mí y por ser mi guía constante. Tú eres mi fuerza cuando me siento débil, mi luz cuando no sé qué camino tomar, y mi consolador en medio del dolor. Enséñame a reconocerte en lo cotidiano, a depender de ti más que de mis fuerzas, y a caminar contigo de manera tan natural como respiro. Que mi vida muestre que no camino solo, sino contigo en mí. Produce en mí tu fruto. Enséñame a responder con amor cuando me provocan, a mantener la calma cuando la paciencia se me agota, y a vivir con dominio propio cuando mis emociones quieran gobernar. Haz que tu Espíritu transforme mi carácter de adentro hacia afuera, para que lo que otros vean en mí sea tu alegría, tu paz y tu bondad, no como un esfuerzo mío, sino como el resultado de tu obra en mi vida.
Bendiciones y Feliz Jueves!.. 🤗
“Habla de Dios y de la Biblia, porque sin Su Palabra y sin Su Espíritu guiando nuestra vida, todo será vano y nada tendrá sentido”.
Por favor contribuye a que la vida en nuestra sociedad sea mejor, conociendo, viviendo y compartiendo esta reflexión que nos conecta con el evangelio.