Conociendo su obediencia
📖 “Jesús dijo: «Padre, si quieres, líbrame de este trago amargo; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.» San Lucas 22:42
Reflexión 🤔La obediencia no siempre es cómoda. Muchas veces queremos seguir a Dios, pero solo mientras su voluntad coincida con la nuestra. Nos cuesta rendir el control, esperar, confiar y decir “sí” cuando no entendemos del todo el proceso.
Desde el principio, la Biblia muestra que la obediencia no es solo cumplir normas. Es una expresión de confianza. Es vivir rendidos a Dios, creyendo que Él sabe mejor que nosotros lo que necesitamos. El problema es que, con frecuencia, queremos los beneficios de caminar con Dios sin pasar por el proceso de someternos a su dirección.
Jesús nos enseñó otra manera de vivir.
Él vino a este mundo y enfrentó el dolor, la presión, la tentación y el sufrimiento. Pero hubo un momento en el que su obediencia fue llevada al máximo: Getsemaní. Allí, Jesús sabía lo que venía. Sabía el costo de la cruz. Sabía el dolor que tendría que atravesar. Y aun así, en medio de su angustia, oró: “No se haga mi voluntad, sino la tuya.”
Eso es obediencia verdadera.
No una obediencia superficial. No una rendición a medias. No un “sí” condicionado. Jesús obedeció de manera consciente, voluntaria y completa. No eligió el camino fácil. Eligió el propósito del Padre. Y gracias a esa obediencia, hoy nosotros tenemos acceso al perdón, a la salvación y a una relación viva con Dios.
La obediencia de Jesús también confronta la nuestra. Porque muchas veces queremos que Dios sea nuestro Salvador, pero no nuestro Señor. Queremos su ayuda, pero no siempre su dirección. Queremos que nos bendiga, pero no siempre queremos rendirle todas las áreas de nuestra vida.
Sin embargo, Dios no nos llama a obedecer solo cuando nos conviene o cuando todo va mal. Nos llama a una vida de rendición diaria. Como un buen Padre, Él sabe lo que es bueno, ve más allá de lo inmediato y nos guía con amor. Obedecerle no es perder; es confiar. No es resignación; es fe.
Conclusión: Hoy tal vez Dios te está pidiendo rendir un área concreta: una decisión, una relación, un plan, una herida, una expectativa o incluso tu propio tiempo. Y quizá no sea fácil. Pero ahí, justamente ahí, es donde la obediencia empieza a formar el carácter de Cristo en ti.
Oración 🙏 Señor, hoy me rindo a ti. No quiero obedecerte solo cuando me conviene, sino aprender a confiar en tu voluntad aun cuando no entienda todo. Enséñame a decir como Jesús te dijo: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”. Forma en mí un corazón rendido, humilde y dispuesto a seguirte en cualquier circunstancia. Amén!
Bendiciones y Feliz Viernes!.. 🤗
“Habla de Dios y de la Biblia y revisa ¿Qué área de tu vida te cuesta más rendir a la voluntad de Dios?
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