Fatiga Psíquica, Física y Espiritual

📖 “Al ver el trabajo que Moisés se tomaba, su suegro le dijo: —¿Por qué te tomas todo ese trabajo? La gente acude a ti desde la mañana hasta la tarde. ¿Por qué te dedicas a atenderlos tú solo? Y Moisés le contestó: —Es que el pueblo viene a verme para consultar a Dios. Cuando tienen dificultades entre ellos, vienen a verme para que yo decida quién es el que tiene la razón; entonces yo les hago saber las leyes y enseñanzas de Dios. Pero su suegro Jetró le advirtió: —No está bien lo que haces, pues te cansas tú y se cansa la gente que está contigo. La tarea sobrepasa tus fuerzas, y tú solo no vas a poder realizarla.” Éxodo 18:14-18 DHHDK

Reflexión 🤔 Moisés era el líder de todo el pueblo. Era su juez, su pastor y su consejero. Él se había convertido en el intermediario entre Dios y los israelitas. Pero Moisés no podía darse abasto, ya que el pueblo de Israel llegaba a un número de más de 600 mil hombres, además de mujeres y niños.

Preocupado por Moisés, Jetro le dio el siguiente consejo: “No está bien lo que haces. Con seguridad desfallecerás tú, y también este pueblo que está contigo, porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no puedes hacerlo tú solo. Ahora, escúchame; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo.”(Éxodo 18:17-19) 

El consejo que le dio Jetro es que compartiera la carga con otros líderes. Ese consejo de delegar en personas capacitadas el exceso de responsabilidades que nos agobia es la solución para aligerar nuestra fatiga física, psíquica y espiritual.

¿Alguna vez has dejado que la batería de tu celular llegue al 9%? La pantalla se atenúa, las funciones se vuelven lentas y aparece la advertencia: “Batería baja”. No importa qué tan nuevo o costoso sea el teléfono; sin energía no puede funcionar. El agotamiento es exactamente igual. A simple vista podemos parecer encendidos, pero por dentro ya no quedan fuerzas para sostenernos.

Vivimos en un ritmo acelerado que nos sumerge en la sobreproductividad, que es el impulso excesivo de hacer y de rendir, creyendo que nuestro valor depende de lo que logramos y la sobreestimulación es cuando la mente vive saturada de información, por las pantallas y las múltiples tareas. La combinación de ambas, termina drenando nuestras fuerzas y afectando nuestra salud física, emocional y espiritual produciendo un agotamiento psíquico.

El agotamiento llega cuando intentamos hacerlo todo en nuestras propias fuerzas, creyendo que debemos sostener lo que solo Dios puede llevar. El exceso de tareas y estímulos nos consume más de lo que nos impulsa, y lo más peligroso es cuando seguimos cumpliendo con responsabilidades en la iglesia, el trabajo o la familia mientras el corazón se va apagando poco a poco.

El agotamiento es un enemigo silencioso de la fe porque puede hacernos confundir la ocupación con la obediencia. Sin embargo, Dios nunca nos llamó a vivir esclavizados por la productividad. Jesús elogió a María porque escogió lo más importante: sentarse a Sus pies y escuchar Su voz. Mientras Marta estaba distraída con muchas cosas, María entendió que la presencia de Cristo era su mayor necesidad.

Nuestro valor no proviene de cuánto hacemos, sino de quiénes somos en Él. Cuando dejamos de depender de nuestras fuerzas y volvemos a Cristo, encontramos el descanso que nuestra alma necesita. Solo Él puede renovar lo que el ritmo acelerado de la vida ha desgastado. Haz una pausa: ¿Tu vida está siendo guiada por la presencia de Cristo o por la presión constante de hacer más y más?

El agotamiento no siempre ocurre porque hacemos cosas malas; muchas veces ocurre porque permitimos que las cosas importantes ocupen el lugar de lo esencial. Hoy es un buen momento para detenerte y evaluar qué está alimentando tu alma. Jesús sigue invitando a los cansados y cargados a venir a Él.

“Marta tenía una hermana llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús para escuchar lo que él decía. Pero Marta, que estaba atareada con sus muchos quehaceres, se acercó a Jesús y le dijo: —Señor, ¿no te preocupa nada que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude. Pero Jesús le contestó: —Marta, Marta, estás preocupada y te inquietas por demasiadas cosas, pero sólo una cosa es necesaria. María ha escogido la mejor parte, y nadie se la va a quitar.”

San Lucas 10:39-42 DHHDK

Conclusión: La verdadera renovación no se encuentra haciendo más, sino permaneciendo más cerca de Aquel que sostiene todas las cosas.


Oración 🙏 Señor, enséñame a descansar en Ti todo mi agotamiento físico, psíquico y espiritual, y a saber delegar en otros una parte de mis trabajos para hacer más eficiente tu obra, en el nombre de Jesús, amén!

Bendiciones y Felíz Lunes!.. 🤗

“Habla de Dios y de la Biblia y no te sobrecargues con trabajos cuyo peso puede enfermarte.”

Por favor contribuye a que la vida en nuestra sociedad sea mejor, conociendo, viviendo y compartiendo esta reflexión que nos conecta con el evangelio.

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