Mis dos cartas
📖 “Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Pero la gente de este mundo no reconoce que somos hijos de Dios, porque no lo conocen a él. Queridos amigos, ya somos hijos de Dios, pero él todavía no nos ha mostrado lo que seremos cuando Cristo venga; pero sí sabemos que seremos como él, porque lo veremos tal como él es.”
1 Juan 3:1-2 NTV
Reflexión 🤔 Hoy te comparto estas dos hermosas cartas con las que quizás todos nos podemos sentir identificados, te invito a que las leas en voz alta en la intimidad de tu habitación y de tu corazón, y permitas que cada palabra limpie las heridas que has cargado por años.
Carta a mi padre terrenal: El camino del perdón.
Papá: Te escribo esta carta desde el hijo que todavía te espera, pero también desde el adulto que hoy decide soltar todo el peso. Por mucho tiempo, tu ausencia, tus silencios o tus errores, fueron el lente con el que miré al cielo. Busqué tus abrazos en otros lugares y busqué tu aprobación en mis logros, tratando de llenar un vacío que solo tú podías ocupar.
Me dolió que no estuvieras. Me dolió que fallaras cuando yo era pequeño y el mundo me daba miedo. Pero hoy, entiendo que tú también fuiste un hijo herido, que transitaste bajo circunstancias donde Jesús no era el centro, pero que diste lo que tenías o lo que te enseñaron a dar. Hoy decido que tus fallas no definirán más mi concepto de amor. Te perdono y te libero de la carga de ser perfecto. Te perdono para que yo también pueda ser libre. Hoy dejo de ser el hijo que se sintió abandonado para convertirme en el hijo que quiere restaurar la relación con su papá. Pero sobre todas las cosas, nunca olvides que ¡Te Amo! y ¡Siempre te amaré!
Carta a mi Padre Celestial: Mi lugar seguro.
Padre mío: Aquí estoy. Ya no vengo como un extraño ni como alguien que intenta impresionarte con oraciones elegantes y elaboradas. Vengo como tu hijo, escanea mi corazón. Gracias, Jesús, porque a través de Tu soledad, me regalaste una compañía eterna a Tu lado. Gracias porque cuando mi padre terrenal me falló, Tú estabas ahí, recogiendo mis lágrimas y esperando el momento en que yo por fin me atreviera a llamarte 'Papá' a Ti.
Hoy entiendo que no tengo que ser fuerte para que me ames. Puedo estar roto, cansado o confundido, y tu reacción siempre será correr a abrazarme. Ya no soy huérfano. Ya no camino solo. En Tus manos encomiendo mis sueños, mis miedos y mi futuro.
Gracias por ser el Padre que nunca se va, el que siempre tiene la lámpara encendida y el que me llama 'Su especial tesoro'. Te amo, Papá.
Conclusión: Jesús necesitó a Su Padre para terminar Su misión, y tú necesitas al tuyo para empezar a vivir de verdad. No importa lo que el mundo diga, no importa lo que tu pasado te susurre; hoy puedes caminar con la frente en alto. El Rey del universo es el mismo que te carga en Sus hombros cuando ya no puedes más.
Eres hijo. Eres amado. Y tienes un Padre que te ama.
Bendiciones y Felíz Domingo!.. 🤗
“Habla de Dios y de la Biblia, y asegúrate de que ya nada interfiera entre tú y tus dos Papás, el del cielo y el de la tierra, si es que todavía vive”
Por favor contribuye a que la vida en nuestra sociedad sea mejor, conociendo, viviendo y compartiendo esta reflexión que nos conecta con el evangelio.