Juntos delante de Dios
📖 “Uno solo puede ser vencido, pero dos podrán resistir. Y además, la cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente.” Eclesiastés 4:12 DHH94I
Reflexión 🤔El matrimonio cristiano no fue diseñado para sobrevivir a base de ocasionales impulsos emocionales ni de promesas hechas en el entusiasmo de un día especial. Fue diseñado para sostenerse en un caminar perseverante, donde dos personas avanzan juntas, reconociendo sus límites y descansando en la fidelidad de Dios. Eclesiastés 4 nos habla con una honestidad que confronta. El sabio no describe una vida ideal, sino una vida real. Habla del frío, de la vulnerabilidad, de la posibilidad de ser vencido.
El texto parte de una verdad sencilla: la soledad debilita. «¿Cómo puede uno solo mantenerse caliente?». No es una pregunta teórica, es una observación pastoral. El alma, como el cuerpo, se enfría cuando camina aislada.
Muchos matrimonios no se rompen por una gran crisis, sino por un enfriamiento gradual y paulatino. El afecto se vuelve funcional, la comunicación se reduce a lo necesario y la espiritualidad compartida se va diluyendo. No siempre hay grandes discusiones, pero sí silencios prolongados. No siempre hay falta de amor, pero sí falta de andar juntos. El texto bíblico introduce entonces una imagen poderosa: la de dos personas que se abrigan mutuamente. El calor no es un lujo; es supervivencia. En el matrimonio, ese calor se expresa en cercanía, escucha, paciencia, gracia y apoyo mutuo. Dios diseñó el pacto matrimonial para que nadie tenga que enfrentar el camino de la vida solo.
Pero el pasaje no se detiene ahí, sino que culmina con una verdad aún más profunda: «un cordel de tres hilos no se rompe fácilmente». Aquí el sabio Salomón continúa mostrando la fortaleza que existe en la unidad y en el caminar acompañado. Sin embargo, aun dos personas pueden debilitarse cuando intentan sostener el matrimonio con sus propias fuerzas y dejan a Dios fuera del centro.
Cuando el matrimonio camina delante de Dios, oran juntos, escuchan Su Palabra juntos, rinden a Dios sus decisiones juntos, así el peso deja de recaer solamente sobre los cónyuges. La gracia comienza a sostener lo que la fuerza humana no puede. Buscar a Dios juntos no elimina los conflictos, pero sí cambia la postura del corazón. Ya no lucha el uno contra el otro, sino juntos contra la adversidad y delante del Señor. No desaparece el cansancio, pero aprenden a descansar en la fidelidad de Dios. No se borran las diferencias, pero se envuelven en amor, paciencia y misericordia.
El llamado a todo matrimonio es detenerse juntos delante de Dios. No para arreglarlo todo hoy, sino para comenzar un caminar distinto. No se trata de perfección espiritual, sino de constancia humilde. Un matrimonio no se transforma con solo una oración ocasional, sino por una dependencia cultivada.
No se comienza con una meta ambiciosa, sino con pasos sencillos: caminar juntos. Leer juntos. Asistir en familia a la iglesia, Orar juntos. Volverse una y otra vez a Dios como el centro que sostiene el pacto.
Conclusión: El matrimonio que persevera, no es el que nunca se cansa, sino el que aprende a regresar, una y otra vez, al lugar correcto: estar delante de Dios.
Oración 🙏Señor, casarse por la iglesia no es un contrato legal, sino un pacto espiritual y formal delante de Ti entre dos creyentes que te necesitan para realizar el amor en su vida. Ayúdanos a hacerlo como Tu lo diseñaste: en amor y fidelidad hasta el fin de nuestra vida. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén!
Bendiciones y Feliz Sábado!.. 🤗
“Habla de Dios y de la Biblia, y vivan su amor de esposos caminando juntos con Cristo, así no serán un número más en la larga lista de “divorciados errantes”, cuyas hermosas ilusiones y familias, terminan en un triste y traumático fracaso, dejando hijos caminando solos por la vida, sin instrucción ni ejemplo y a merced del enemigo, quien buscará perderlos para siempre.”
Por favor contribuye a que la vida en nuestra sociedad sea mejor, conociendo viviendo y compartiendo esta reflexión que nos conecta con el evangelio.