Un Pecador Realmente Arrepentido
📖 “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor; conforme a tu misericordia, borra mis transgresiones. Lávame de toda mi maldad y límpiame de mi pecado. Yo reconozco mis transgresiones; siempre tengo presente mi pecado. Contra ti he pecado, solo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos; por eso, tu sentencia es justa y tu juicio, irreprochable. Yo sé que soy pecador de nacimiento; pecador, desde que me concibió mi madre.”
Salmo 51:1-5 NVI
Reflexión 🤔El Salmo 51 es una súplica de David a Dios pidiendo misericordia y perdón por sus pecados, reconociendo su iniquidad y transgresiones. Es la exclamación de David después de que el profeta Natán lo confrontó por haber pecado con Betsabé, la mujer de Urías, a quien David mató indirectamente al dar órdenes de que durante la batalla lo dejaran solo en el frente para que allí muriera en manos de los enemigos.
La reflexión central de este Salmo 51 es que el arrepentimiento verdadero implica reconocer la pecaminosidad ante un Dios santo, no buscar excusas, y confiar en la abundante misericordia de Dios para ser purificado y recibir un nuevo comienzo.
La súplica de misericordia.
David Reconoce la naturaleza misericordiosa de Dios, y no pide que se le trate según sus obras, sino "conforme a esa misericordia" y a la "multitud de sus tiernas misericordias". Esto significa que el perdón de Dios se basa en su amor y bondad, y nunca en ningún mérito del pecador.
David Invoca la abundancia del perdón de Dios diciéndole: "Borra Señor wmis transgresiones", "lávame por completo de mi iniquidad, y límpiame de mi pecado". Su petición al
señor es total, pidiendo ser completamente purificado de la culpa y la suciedad del pecado. Por lo cual, Dios lo perdonó, lo lavó y lo purificó, dejando su corazón limpio. En ese momento fue trasformado.
Debemos descubrir y reconocer nuestra naturaleza pecaminosa.
David tomó absoluta Conciencia de su propia culpa y declaró: "Porque reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí". Alguien que esté verdaderamente arrepentido, mira su propia maldad sin argumentos ni justificaciones.
David comprendió la magnitud de su pecado. El pecado se entiende como "transgredir" (cruzar un límite), "hacer iniquidad" (torcerse, pervertirse) y "pecar" (errar el blanco). La vergüenza del pecado: El pecador verdaderamente arrepentido siente vergüenza no solo de los pecados, sino de ocultarlos. La base para el perdón es el carácter de Dios, es Él quien perdona abundantemente. El perdón de Dios no es a cuentagotas, sino que es extenso y total, como si arrojara nuestros pecados a lo profundo del mar. Cuántos pecados perdona Jesús? absolutamente todos! El perdón es un acto de gracia: El arrepentimiento genuino nace de la contemplación de un Dios santo y misericordioso que, por amor, está dispuesto a restaurar al pecador.
Conclusión. Este pasaje nos enseña la importancia de una confesión sincera y humilde delante de Dios. David no es el primero en ser llamado a esto, pero él nos muestra un camino que todos podemos seguir: reconocer nuestra necesidad de perdón, clamar por la misericordia de Dios, y confiar en que Él puede limpiarnos y darnos un corazón completamente nuevo.
Oración 🙏🏻 “Señor, quita la dureza de nuestro corazón que siempre busca justificar nuestros pecados en lugar de reconocerlos humildemente. Cuando leemos tu Palabra, comprendemos que si nos humillamos y reconocemos nuestros pecados, con seguridad tu nos perdonarás, tal y como tú mismo nos dices: “¡Lávense y queden limpios! Quiten sus pecados de mi vista. Abandonen sus caminos malvados. »Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice el Señor—. Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana.”
Isaías 1:16, 18 NTV Perdónanos y límpianos de toda nuestra maldad oh Señor! Te lo pedimos en el nombre de Jesús, amén!”
Bendiciones y feliz Sábado!…🤗
“Habla de Dios y de la Biblia, y lleva a muchos otros, este mensaje de la seguridad del perdón incondicional que el Señor otorga a cualquiera que humildemente reconozca su maldad y confiese su pecado”
Por favor contribuye a que la vida en nuestra sociedad sea mejor, conociendo, viviendo y compartiendo esta reflexión que nos conecta con el evangelio.