Persevera en la oración
📖 “»Pidan, y Dios les dará; busquen, y encontrarán; llamen a la puerta, y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama a la puerta, se le abre. »¿Acaso alguno de ustedes sería capaz de darle a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿O de darle una culebra cuando le pide un pescado? Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a quienes se las pidan! »Así pues, hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes; porque en eso se resumen la ley y los profetas.”San Mateo 7:7-12 DHH94I
Reflexión 🤔La oración es una de las armas más poderosas que Dios ha puesto en manos de sus hijos. Y, sin embargo, también puede ser un lugar de lucha: pedimos y no vemos cambios, clamamos y parece que el cielo guarda silencio. Ahí es donde muchos se cansan. No porque dejen de creer en Dios, sino porque se desgastan esperando.
Por eso las palabras de Jesús son tan misericordiosas y tan firmes. Él no nos ofrece una fórmula mágica; nos invita a perseverar con confianza: “Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá” (Mateo 7:7, NVI). La idea es insistente, constante, perseverante. Como quien toca una puerta sabiendo que del otro lado hay un Padre, no un desconocido.
Jesús no solo manda pedir; revela el corazón de Dios. Nos hace ver la bondad del Padre con una sencilla comparación: si un hijo pide pan, ningún padre le responde con una piedra. Si pide pescado, no le dará una serpiente. Y entonces Jesús concluye con una esperanza que sostiene el alma cansada: “¡Cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!” (Mateo 7:11, NVI).
Esto cambia la manera de orar. No oramos para torcerle el brazo a Dios, sino para acercarnos a él. No insistimos para que sea indiferente, sino porque, a través de la espera, él purifica nuestros deseos y fortalece nuestra fe. A veces el Señor responde a lo que pedimos. Otras veces responde con algo mejor. Y muchas veces, su respuesta más profunda es su presencia sosteniéndonos mientras seguimos llamando.
Conclusión: ¿Has dejado de orar por algo? ¿Te rendiste en un área en la que antes clamabas con fe? Hoy Jesús te invita a volver: pide con humildad, busca con fe, llama con esperanza. La perseverancia en la oración no es terquedad; es confianza filial.
Y cuando la oración nos forma por dentro, también nos enseña a tratar a los demás con el mismo amor y la misma misericordia con que Dios nos trata.
Oración 🙏 Padre amado, enséñame a perseverar en la oración sin cansarme. Recuérdame que eres bueno y que das cosas buenas a tus hijos. Fortalece mi fe mientras pido, busco y llamo. En el nombre de Jesús. Amén.
Bendiciones y Feliz Martes!.. 🤗
“Habla de Dios y de la Biblia y fortalece tu relación con Él, a travez de una oración viva y sincera”
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