Necesito a Papá!

📖 “Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud que los lleve otra vez a tener miedo, sino el Espíritu que los hace hijos de Dios. Por este Espíritu nos dirigimos a Dios, diciendo: «¡Abbá! ¡Padre!»”

Romanos 8:15 DHH94I

Reflexión 🤔Nosotros, como hijos, hemos dicho muchas veces esta frase: “Necesito a Papá”. Incluso ya de grandes aún la decimos. La presencia de un padre influye totalmente en la vida e identidad de un hijo. Tener un papá es tener siempre ese lugar seguro en la tormenta, esos brazos fuertes para protección, ese esfuerzo constante de su parte para que nada nos falte... de verdad es increíble tener un papá.

Pero ¿qué pasa con aquellos que no lo tuvieron? ¿O con los que sí lo tienen, pero su relación no es buena, porque son rebeldes a su autoridad, o porque él fue un padre ausente, problemático, alcohólico o violento, o que, desafortunadamente, ya no está con nosotros? O peor aún... Un padre que te abandonó. En estos casos es donde más se recalca la necesidad de decir: “Necesito a Papá”.

Personalmente reconozco que, aun a mis muchos años, a veces digo: “Necesito a Papá”. Necesito su abrazo, su consejo, su guía. Conozco a personas mayores que yo que todavía lo dicen.

Si tu papá lamentablemente ya no está, o nunca estuvo, y te resignaste con esa carencia, créeme que hoy Dios quiere restaurar y traer a tu vida esa imagen paternal. Todos necesitamos a ese “superhéroe” que enfrenta cualquier problema; ese hombre que no le tiene miedo a los “monstruos” debajo de la cama. Ese padre que no duda en poner su vida por la nuestra. Necesitamos a Papá.

Al empezar mi caminar con Dios, solo lo veía como eso: como un Dios. No dimensionaba su imagen como Padre. Sin embargo, cuando Él se reveló a mi vida de esa manera, todo cambió. ¿Cómo fue? Fue un abrazo. Un abrazo fuerte que no quería que terminara, y fueron sus palabras dirigidas a mi corazón diciendo: “Eres Mi hijo, eres único para Mí y eso nunca va a cambiar”. En ese momento conocí a Abba; conocí a mi Padre.

La Palabra de Dios dice que podemos acercarnos a Él y llamarle: ¡Abba Padre! Es decir: “¡Papito, estoy aquí! ¡Soy tu hijo! !Abrázame!” Y Él extiende sus brazos para recibirte.

Conclusión: "En un hogar, después de la presencia de Dios y del Espíritu Santo, debe estar la presencia de un padre; esa figura tiene mucho peso." Hoy, nuestro Padre te invita a ti, que estás leyendo esto, a acercarte. Él quiere ser tu Papá. Si alguna vez pensaste “Necesito a Papá”, Dios hoy te responde: “¡Aquí estoy!”.

Oración 🙏 "Padre mío, hoy rindo mi corazón ante Ti. Perdóname por las veces que intenté ser fuerte por mis propias fuerzas, olvidando que tengo un Papá a quien recurrir. Si hoy me siento huérfano, abandonado o cansado, te pido que me rodees con ese abrazo que solo Tú sabes dar. Revélate a mi vida, no solo como el Dios Todopoderoso, sino como mi Abba. Me quedo en Tus brazos, sabiendo que mañana me enseñarás que incluso en mis momentos más oscuros, Tú estás ahí. Amén."

Bendiciones y Felíz Miércoles!.. 🤗

“Habla de Dios y de la Biblia, y si tienes un padre todavía, abrázalo, valóralo, bendícelo, respétalo, obedécelo y ora mucho por él”

Por favor contribuye a que la vida en nuestra sociedad sea mejor, conociendo, viviendo y compartiendo esta reflexión que nos conecta con el evangelio.

Siguiente
Siguiente

Permanece en una comunidad Cristiana