Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

📖 “Desde el mediodía y hasta las tres de la tarde, toda la tierra quedó en oscuridad. A esa misma hora, Jesús gritó con fuerza: «Elí, Elí, ¿lemá sabactani?» (es decir: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?») Algunos de los que estaban allí, lo oyeron y dijeron: —Este está llamando al profeta Elías.”

San Mateo 27:45-47 DHH94I

Reflexión 🤔Hay momentos en la vida donde las palabras sobran y solo queda un grito. En la cruz, Jesús lanzó el clamor más desgarrador de toda la historia. No gritó por los clavos, ni por la corona de espinas, ni por la sed física. Gritó porque, en ese instante de oscuridad, Jesús se sintió abandonado. Jesús se sintió abandonado por Su Padre.

Un día antes había buscado compañía en sus amigos y no la encontró. Pero hoy, lo vemos buscando el rostro de Su Padre y, por primera vez, encontrando silencio.

¿Alguna vez has sentido que el cielo se cerró? ¿Has mirado hacia arriba en medio de tu peor crisis y has sentido que Dios se olvidó de ti? Todos hemos pasado por ese desierto donde parece que nuestras oraciones rebotan en el techo. Es una sensación de vacío que te deja sin aire, un sentimiento de desamparo que te hace dudar de todo.

Pensemos en esto: No hay nada que duela más que necesitar a papá y encontrarte con una silla vacía. Quizás para ti el abandono no es un concepto bíblico, sino un recuerdo de la infancia. Es ese festival escolar donde miraste a la puerta y él nunca llegó; es esa crisis de adulto donde necesitabas un consejo y tu teléfono no tenía a quién llamar; es esa enfermedad o ese logro donde el silencio de su ausencia gritó más fuerte que cualquier otra cosa.

Sentirse abandonado por un padre cuando más lo necesitas deja una marca en el alma que nos hace creer que Dios hará lo mismo.

Si te sientes así hoy, Jesús te entiende mejor que nadie.

Él nos enseñó que gritarle a Dios en medio del desamparo no es falta de fe, es la reacción natural de un hijo que extraña y que necesita a su Papá. Es el ejemplo de un verdadero clamor, de un verdadero grito de ayuda.
Y hoy quiero decirte algo con todo mi corazón: Dios no es como el hombre que te falló.

Si tu padre terrenal te abandonó, si te hizo sentir que no eras lo suficientemente importante para quedarse, o si su ausencia te dejó pensando que el amor siempre se termina yendo, tienes que saber que Dios es distinto. Él no es un padre que se cansa, que se distrae o que se aleja cuando las cosas se ponen difíciles. Tu padre terrenal pudo haber fallado por su propia humanidad, pero tu Padre Celestial es fiel por naturaleza.

"Jesús se sintió abandonado… pero Su Padre nunca lo abandonó."

Conclusión: Si hoy sientes que estás solo, que nadie te ve y que Dios está lejos, recuerda ese grito en el Calvario. Jesús estuvo ahí, en ese mismo vacío donde tú estás hoy, y lo hizo para mostrarte que, aunque tu alrededor te diga que estás solo, Su sacrificio te asegura que el Padre nunca te soltará la mano y nunca te dejará solo.

Oración 🙏 "Papá, hoy vengo a Ti con total honestidad: me he llegado a sentir o inclusive en estos momentos me siento abandonado. Siento que el silencio es muy largo y que mis fuerzas se acaban. Pero hoy te quiero agradecer, Jesús, por identificarte con mi dolor y por nunca dejarme solo y por escuchar mi clamor aun cuando yo ya no tengo voz. Aunque mis sentimientos y mi alrededor me digan que estás lejos, decido creer en Tu promesa de que nunca me dejarás. Abrázame y ayúdame a sentirte en medio de este silencio. Amén."

Bendiciones y Felíz Viernes!.. 🤗

“Habla de Dios y de la Biblia y siente cercano a nuestro Abba Padre, quien jamás nos abandonará”

Por favor contribuye a que la vida en nuestra sociedad sea mejor, conociendo, viviendo y compartiendo esta reflexión que nos conecta con el evangelio.

Siguiente
Siguiente

Getsemaní