La fiesta es para los que se dejan amar
📖 “»El padre le contestó: “Hijo mío, tú siempre estás conmigo, y todo lo que tengo es tuyo. Pero había que celebrar esto con un banquete y alegrarnos, porque tu hermano, que estaba muerto, ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado.”»”
San Lucas 15:31-32 DHHS94
Reflexión 🤔Al terminar la parábola del hijo pródigo, no supimos si el hijo mayor finalmente recapacitó, si se tragó su orgullo y entró a la fiesta, o si se quedó afuera en la oscuridad de la noche masticando su amargura. Jesús dejó la historia sin terminar a propósito, porque sus oyentes directos —los fariseos y religiosos de la época— eran los que tenían que escribir el final con sus propias decisiones. Observemos la infinita ternura del padre. Él no echa al hijo mayor a pesar de sus gritos y reclamos despectivos. Con la misma gracia con la que corrió a abrazar al pródigo en harapos, ahora sale a rogarle al religioso resentido. Le dice palabras hermosas: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas". El padre le recuerda que el verdadero premio de la casa no era el cabrito para la fiesta; el premio era la presencia constante del padre y la herencia segura de la que ya disponía. El hijo mayor se estaba perdiendo el banquete no porque el padre lo hubiera excluido, sino porque él mismo se excluyó debido a su incapacidad para celebrar la restauración de su hermano. La conclusión del escándalo de la gracia, es un llamado a deponer nuestras armas. No importa si tu historia se parece más a la del hijo menor (que destruyó su vida en el desierto de la rebeldía y el pecado) o si se parece a la del hijo mayor (que ha vivido atrapado en la autoexigencia, el perfeccionismo y el juicio dentro de la iglesia o la familia). Para ambos, la solución es la misma: dejar de intentar gestionar nuestra propia salvación, y dejarnos amar por el Padre que nos perdona y restaura. La fiesta de Dios está lista y el banquete celestial está servido. La única condición para entrar, tomar un asiento y disfrutar de Su paz eterna, es reconocer que estábamos perdidos y permitir que el gran YO SOY nos encuentre y nos devuelva la vida.
Preguntas para la Reflexión: ¿Con cuál de los dos hijos te has identificado más? y qué cambio específico sientes que Dios te está pidiendo que hagas en tu corazón? Conclusión. El padre te está extendiendo hoy la invitación a entrar a la fiesta de Su gracia incondicional. ¿Qué te impide soltar tus harapos o tu orgullo y entrar a disfrutar del banquete?
Oración 🙏 Padre Celestial, gracias por este viaje a través del corazón de Tu gracia. Hoy reconozco que no importa en qué parte del camino me encuentre, sigo necesitando desesperadamente de Ti. Renuncio a la rebeldía que me hace alejarme de Ti, y al orgullo moral de la religiosidad. Decido entrar a Tu fiesta. Gracias por el banquete de Tu amor, por el vestido de Tu justicia y por la música de Tu perdón. Me rindo ante Tu gracia inmerecida. En el precioso nombre de Jesús, amén!
Bendiciones y Feliz Lunes!.. 🤗
“Habla de Dios y de la Biblia, y si tan solo te arrepientes y humillado te vuelves a Él, recibirás todo lo que no mereces, especialmente la vida eterna.”
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