La diligencia física y espiritual
📖«“Las armas con las que luchamos no son de este mundo, sino que tienen el poder de Dios para destruir las fortalezas del enemigo. Con nuestras armas, también destruimos los argumentos de los que están en contra nuestra y acabamos con el orgullo que no le permite a la gente conocer a Dios. Así podemos capturar todos los pensamientos y hacer que obedezcan a Cristo.” 2 Corintios 10:4-5 PDT
Reflexión 🤔La diligencia, o constancia a la hora de esforzarse, tiene como resultado un trabajo cuidadoso, activo y persistente. Las personas diligentes terminan el trabajo, no se rinden hasta que lo hayan entregado todo. La Biblia usa la palabra diligencia de distintas maneras, pero siempre en un sentido positivo.
La diligencia es mencionada un par de veces en el libro de Proverbios. Un proverbio es un dicho que expresa una verdad general sobre la vida cotidiana, y lo cierto es que la diligencia es buena para nosotros: “La mano negligente empobrece; mas la mano de los diligentes enriquece” (Proverbios 10:4).
Este proverbio nos dice que los que trabajan de forma diligente seguramente cosecharán un buen resultado, pero los que se niegan a trabajar con diligencia sufren las consecuencias. Otro proverbio dice: “El alma del perezoso desea, y nada alcanza; mas el alma de los diligentes será prosperada” (Proverbios 13:4). Aquí se pone de nuevo en contraste a los diligentes contra los perezosos, y demuestra que las personas diligentes han planificado, ahorrado y trabajado con anticipación para satisfacer sus necesidades. En cambio, los perezosos, o los que no son diligentes, nunca tienen lo suficiente porque no terminan un trabajo. Abandonan o realizan un trabajo de mala calidad y recogen los resultados de su falta de diligencia.
En Proverbios 4:23 se nos dice que guardemos nuestros corazones con diligencia porque todo lo que hacemos sale del corazón. Si no somos diligentes en guardarnos de la falsedad, los malos pensamientos y los malos deseos, entonces nuestro enemigo, Satanás, estará listo para aprovecharse. La diligencia conlleva una acción intencional de guardar nuestros corazones, más que una aceptación de todo lo que entra en ellos. 2 Corintios 10:5-6 da un ejemplo de cómo guardar nuestros corazones: "llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo". Así como un guardia es diligente en la protección de una fortaleza, nosotros también debemos ser diligentes en la protección de nuestros corazones y mentes.
Después de indicar las órdenes e instrucciones específicas, Pablo exhortó a Timoteo diciéndol: "sé diligente en todos estos asuntos; entrégate de lleno a ellos, de modo que todos puedan ver que estás progresando" (1 Timoteo 4:15 - NVI). Los "asuntos" en los que Timoteo tenía que ser diligente incluían identificar a los falsos maestros (versículos 1-5), evitar fábulas y discusiones infructuosas (versículo 7), ser "ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza" (versículo 12), y dedicarse "a la lectura, la exhortación y la enseñanza" (versículo 13). No son sugerencias, sino mandatos que hay que cumplir con diligencia.
Ser un seguidor de Cristo también es algo que hay que intentar hacer con diligencia. La falta de interés de algunos creyentes en su relación con Dios no tiene cabida en la Biblia. Por el contrario, Jesús dejó en claro que aquellos que deseaban ser Sus discípulos tenían que hacerlo "todo" (Lucas 9:57-62). Si no buscamos diligentemente la justicia y la obediencia, fracasaremos. El mundo es muy atractivo, la tentación es muy abundante. Hay muchas excusas para apartarse. Por eso, Jesús recalcó que el mayor mandamiento es "amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas" (Marcos 12:28-31). En otras palabras, el objetivo final de la vida es el de amar diligentemente al Señor. Todas las acciones fluyen de nuestra actitud en el corazón. Cuando la diligencia es la base de todo lo que hacemos, y decidimos actuar de forma correcta, establecemos normas que nos llevan a la excelencia y a la fidelidad a Dios.
Conclusión. Si actuamos con fidelidad y celo por las cosas del Señor reveladas en la Biblia, sin ceder ni un centímetro en contra, un día, al final de nuestra vida y ya en la presencia del Señor, escucharemos de sus labios las tan anheladas palabras: “Bien hecho, siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor”. Pero los que no son radicales, no le sirven al Señor, sino que se mueven ante “cualquier viento de nueva doctrina” y en lugar de ayudar, estorban trabajando en contra, tal como lo dijo Jesús: “El que no está conmigo, está contra mi; y el que conmigo no junta, desparrama”. Haz revisado bien para quien trabajas? Te aferras unicamente a la Palabra escrita en la Biblia? o le das la bienvenida a lobos con piel de oveja y a sutiles herejías que apartan del único Camino, Verdad y Vida que es Jesús?
Oración. 🙏 Oh Dios, ¡pon en mí un corazón limpio!, ¡dame un espíritu nuevo y fiel! para que yo enseñe a los rebeldes tus caminos y los pecadores se vuelvan a ti. Salmos 51:10, 13 DHH94I
Bendiciones y Felíz Martes!..🤗
“Habla de Dios y de la Biblia y se diligente y honrado en todos tus asuntos, y en especial, en las cosas del evangelio.
Por favor contribuye a que la vida en nuestra sociedad sea mejor, conociendo, viviendo y compartiendo esta reflexión que nos conecta con el evangelio.