Naciste para un momento como este
📖 “Cuando Mardoqueo supo todo lo que había pasado, se rasgó la ropa en señal de dolor, se vistió con ropas ásperas, se echó ceniza sobre la cabeza y empezó a recorrer la ciudad dando gritos llenos de amargura. Así llegó hasta la entrada del palacio real, pues no se permitía que entrara nadie vestido de tal manera. También en cada provincia adonde llegaban la orden y el edicto del rey, hubo gran aflicción entre los judíos, los cuales manifestaban su tristeza con ayunos, lágrimas y lamentos, y muchos de ellos se acostaron sobre ceniza y se vistieron con ropas ásperas. Las criadas que estaban al servicio de la reina Ester y los hombres que formaban su guardia personal, comunicaron a ésta lo que estaba sucediendo. Entonces la reina se llenó de angustia y envió ropa a Mardoqueo para que se cambiara la ropa áspera que tenía puesta, pero él no quiso aceptarla. Ester llamó entonces a Hatac, que era oficial de la guardia real, y le ordenó que fuera a ver a Mardoqueo y le preguntara qué estaba sucediendo y por qué hacía todo aquello. Hatac fue a hablar con Mardoqueo, que estaba en la plaza de la ciudad, frente a la puerta del palacio real, y Mardoqueo lo puso al corriente de lo que pasaba y de la cantidad de plata que Amam había prometido entregar al tesoro real a cambio de que los judíos fueran exterminados. También le entregó una copia del decreto de exterminación publicado en Susa, para que se la diera a Ester y así pudiera ella estar informada de todo. También le recomendaba a Ester que hablara personalmente con el rey y le suplicara que interviniera en favor de su pueblo. Hatac regresó y le contó a Ester lo que Mardoqueo le había dicho. Entonces Ester envió nuevamente a Hatac con la siguiente respuesta para Mardoqueo: «Todos los que sirven al rey, y los habitantes de las provincias bajo su gobierno, saben que hay una ley que condena a muerte a todo hombre o mujer que entre en el patio interior del palacio para ver al rey sin que él lo haya llamado, a no ser que el rey tienda su cetro de oro hacia esa persona en señal de clemencia, y le perdone así la vida. Por lo que a mí toca, hace ya treinta días que no he sido llamada por el rey.» Cuando Mardoqueo recibió la respuesta de Ester, le envió a su vez este mensaje: «No creas que tú, por estar en el palacio real, vas a ser la única judía que salve la vida. Si ahora callas y no dices nada, la liberación de los judíos vendrá de otra parte, pero tú y la familia de tu padre morirán. ¡A lo mejor tú has llegado a ser reina precisamente para ayudarnos en esta situación!»” Ester 4:1-14 DHH94I
Reflexión 🤔Dios no improvisa. Cada detalle de nuestra historia, incluso los que parecen rotos o insignificantes, han sido tejido por manos eternas con un propósito.
Ester era una mujer judía y huérfana. Oculta tras un nombre extranjero y una posición que no había buscado. Pero Dios no se equivoca. Cuando el decreto de muerte se levantó contra su pueblo, el Señor ya había preparado una respuesta… y esa respuesta era ella.
En medio del lujo de palacio, Ester escuchó el eco de una urgencia mayor: su pueblo estaba en peligro. Podía callar y preservar su comodidad, o podía hablar y arriesgarlo todo. Pero su silencio sería una forma de muerte. Porque, como le advirtió Mardoqueo, si ella callaba, Dios traería liberación por otro camino, pero ella perdería su lugar en la historia.
Y entonces vino esa frase que aún resuena como un llamado sagrado:
¿Y quién sabe si no has llegado al trono precisamente para un momento como este?
Ester no tenía certezas. Solo tenía fe. Y con esa fe, temblando pero firme, dijo: Si perezco, que perezca.
No fue valentía sin temor. Fue una obediencia mayor que el miedo.
Hoy, tú también estás en un lugar específico. En una familia. En un trabajo. En una ciudad. No por azar, sino por elección divina. Tal vez no lo veas aún, pero hay personas que necesitan tu voz, tu intercesión y tu fe en acción.
Y puede que éste, justamente éste momento difícil, incómodo o inexplicable, sea tu llamado.
No esperes a sentirte listo. Ester no lo estaba.
Dios no usa a los más seguros, sino a los que tienen un corazón dispuesto.
Él no pide perfección, solo entrega.
Conclusión: Hay batallas que solo se ganan cuando alguien, en lo secreto, decide obedecer a Dios cueste lo que cueste. Tal vez esa persona hoy seas tú.
Y tal vez… Este sea tu momento.
Oración 🙏 Señor, gracias porque me formaste con intención y me colocaste donde estoy con propósito. Aunque no vea con claridad, sé que nada en mi historia es casual. Hoy te entrego mis temores y te pido valor. Úsame como instrumento de tu voluntad. Que mi sí, como el de Ester, abra caminos para tu gloria. En el nombre de Jesús. Amén.
Bendiciones y Feliz Domingo!.. 🤗
“Habla de Dios y de la Biblia, y vive seguro del propósito que Dios tiene para ti, aunque tu no lo entiendas todavía”
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